El pequeño Tommy era un chaval que le fascinaba explorar. Era un nota imaginativo y por ello sus colegas se burlaban de él. Pero a él le daba igual, él era feliz con su mundo imaginativo de seres extraordinarios como el quluaga o el dragón quinlong. Él solía vestir unos pantalones marrones cortos y unos calzoncillos en su bella cabeza porque decía que era para protegerse del dios qariq, al cual rezaba día y noche deseando que sus estúpidos compañeros reales le dejasen en paz de una vez por todas. El pequeño Tommy se pasaba el día observando las nubes y aventurándose en los bosques en busca de hadas fantásticas.
Un día, en el bosque de los ancestros, el pequeño Tommy encontró un ser que nunca había visto. Parecía ser un duende del bosque, y este ser sabía hablar. Le dijo que sus rezos a qariq no serían en balde, así que le prometió que sus compañeros morirían. El pequeño Tommy aterrorizado, volvió a su pueblo y empezó a decir a los ciudadanos que esta noche llegaría el Apocalipsis. La gente, como de costumbre, pensaba que al Tommy no le daba, pero que no le daba.
Llegó la noche y como el duende predijo, una gran masa de lava destruyó el poblado, con todos sus habitantes excepto al retaco de Tommy. Por supuesto, él sobrevivió gracias a sus calzoncillos llenos de mierda y putrefacción, así, la lava se alejaba del enano de Tommy.
Tomy anduvo durante días observando el paisaje, y lo único que vió fue lava, mucha lava. Estos días Tommy rezó a qariq para que parase su destrucción, y al cuarto día cesó la lava y se convirtió en piedra. Tommy intentó morderlo, pero no pudo, Tommy estaba hambriento, así que se comió sus suculentos calzoncillos. Para él sabía a gloria bendita. Tommy dijo: ~"Al fin".
Y murió.
No puedo obviar la mención a lo que de analogía con mi última entrada posee, pero le doy el visto bueno por el cariz imaginativo de suculenta chanza que destila candorosamente
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